martes, 7 de mayo de 2013

Tema 4



Primero aprende y solo después enseña.

El informe de los inspectores educativos de la Comunidad de Madrid sobre el desastroso nivel de conocimientos culturales positivos de los licenciados en Magisterio ha sacado a la luz un “secreto” bien conocido en las aulas universitarias españolas en general y en las de las Facultades de Formación del Profesorado en particular.

Lo más preocupante de algunas reacciones al informe por parte de los afectados es la negativa a contemplar el núcleo del problema: que la formación universitaria recibida ha descuidado gravemente los fundamentos disciplinares en beneficio del saber formal y procedimental de las “ciencias de la educación”. Tal es el caso de la reacción de la alumna mencionada en el artículo de este mismo diario que desconocía la ubicación de los ríos Ebro, Duero y Guadalquivir: “A mí no me tendrían que preguntar los ríos de España, es mucho más importante que evalúen mi capacidad para enseñárselos a un niño ciego”.

Se trata de una respuesta asombrosa e inquietante por su patente desafío a toda lógica intelectual humana (¿cómo enseñar algo a un alumno ciego si no se sabe hacerlo a uno vidente?) y también al principio básico de la pedagogía más clásica y ya casi bimilenaria: Primum discere, deinde docere (primero aprende y solo después enseña. El conocimiento de contenidos disciplinares es una precondición lógica para la actividad de la enseñanza; sin él, las actividades de enseñanza, como por ejemplo hacer preguntas o planificar lecciones, están colgadas en el aire”.

 “Todos afirman que gracias a las ciencias de la educación serán más respetadas las exigencias intelectuales y, sin embargo, lo que está ocurriendo en todas partes es exactamente lo contrario”.
Ciertamente, no cabe duda de que las perspectivas psicopedagógicas mencionadas adolecen de sustancialismo formalista metafísico carecen de fundamento racional lógico y resultan dañinas pragmáticamente en el plano docente.

En esos planteamientos late el presupuesto falso de que en la enseñanza y el aprendizaje cabe diferenciar y analizar como distintos y autónomos a la forma y a la materia, al continente y al contenido, al pretendido proceso efectivo fijo y regular  y a sus supuestos componentes ocasionales y aleatorios. Un maestro debe rebatir y mantener a raya la verborrea pretenciosa de la ciencia educativa
No es posible aprender a enseñar, como tampoco a pensar, sin que esos verbos transitivos tengan un complemento predicativo inherente e inexcusable que defina y aclare su sentido. Y por eso mismo, con independencia del interés, aplicabilidad y eficacia potencial de los saberes pedagógicos y didácticos, el acto educativo y la labor de enseñar y de aprender siempre será una materia informada y siempre un continente contendrá algún contenido.

Todo maestro y profesor y todo alumno y estudiante que aspire a ser maestro-profesor debe conocer los fundamentos básicos de sus disciplinas y algunos más específicos del saber acumulado por las investigaciones pedagógicas y las experiencias didácticas. Pero también debe desconfiar, rebatir, ponerse en guardia y mantener a raya la verborrea pretenciosa y vacua de una supuesta ciencia holística de la educación formal, inmaterial e incontaminada de contenidos efectivos conceptuales y empíricos. Y es preciso y urgente que esta evidencia penetre en las aulas de las Facultades de Formación del Profesorado. Por mera razón de supervivencia propia y autoestima profesional.

Opinión:
Este artículo lo relacionamos con la socialización, dentro de los agentes y entre ellos la escuela.
Como podemos ver no se puede educar a un niño si tu mismo no conoces todos los conocimientos que él tiene que aprender. Creemos que magisterio debería de ser una de las carreras más sufridas ó debería de saberse si todos los que estudian esto son aptos para educar a unos niños, que en esa época de su vida se fían de todo y se rigen por lo que aprenden en la escuela.

Este es un tema bastante delicado, ya que si los futuros maestros de nuestros hijos no tienen conocimientos bastantes fuertes es debido a su aprendizaje, y eso provocará que los futuros niños llevaran los mismos pasos.

http://elpais.com/elpais/2013/03/19/opinion/1363725498_641538.html

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