Empleados que dan la cara por la empresa.
Son las nuevas estrellas de la televisión. Personas normales
y corrientes que, como usted o como yo, trabajan para una empresa. Los curritos
se han convertido en actores de excepción en los anuncios publicitarios de unas
marcas que buscan ganar credibilidad y, por supuesto, mejorar sus ventas. Con
la crisis, el glamour ha pasado a mejor vida. En su lugar, se estila la
cercanía al comprador, tocar su fibra sensible y, para conseguirlo, qué mejor
que usar a los propios trabajadores para contar las bondades de los productos
que ellos mismos fabrican, en un alarde de compromiso con el empleo cuando la cifra de parados supera ya los seis millones.
Hay un problema general de reputación y credibilidad en
España. Esta crisis no ha dejado títere con cabeza y nos hemos quedado sin
referencias. Las empresas quieren hacerse creíbles. Y si antes fueron sus
directivos y ejecutivos reputados los que verificaban en los anuncios
publicitarios la calidad del producto con su nombre, en este momento de crisis,
cuando los directivos carecen de credibilidad, no hay mejor canal que los
trabajadores, el colectivo que genera más confianza. Para tratar de salvar la
crisis se intenta que quien hable en la tele sea muy parecido a ti. Es una
comunicación más directa y cercana y emocional.
Son campañas que funcionan bien porque la empresa tiene
voluntad de ser honesta y transparente, de exponer su compromiso con la
sociedad. Estamos en un entorno en el que la comunicación emocional da mejores
resultados que la racional. Un entorno donde lo frívolo, lo superfluo, no
encaja. El derroche está mal visto.
Las compañías quieren crear una relación más directa con el
cliente interno, con la plantilla, por eso le da participación en los anuncios.
Es una moda, como también lo es desarrollar el optimismo en los mensajes
publicitarios.
Opinión:
Ahora en las empresas para ofrecer sus productos, los anuncian con los
mismos trabajadores que trabajan para sus empresas para que den un aire de
cercanía al cliente. Antes anunciaban el producto con los nombres de directivos
y ejecutivos para afirmar su eficacia pero eso ya no sirve.
Aunque los
directivos siguen teniendo el control ahora necesitan de sus trabajadores para
que la gente se encuentre más cercana a sus productos. Es una estrategia de
marketing que se esta extendiendo por muchos sitios.
Esta noticia la hemos introducido dentro del tema de “Las Teorías No
Managerialistas 2” y con el autor Friedrich Hajek que dice: “Los managers
tienen la única y exclusiva función de proporcionar beneficios a los
capitalistas, etc”. Aquí se ve como los managers necesitan de sus trabajadores
para proporcionar esos beneficios a sus capitalistas.
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